Samuraís vence a Patricios en OT y se lleva el Tazón del Parana. Se consagra campeón de tazones argentinos por segundo año consecutivo.

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Se nos presenta la dificultad de relatar lo que sucedió el sábado en Buenos Aires tratando de ser imparcial, para que los que visitan nuestra página se informen de la actividad y saquen sus propias conclusiones. Pero hemos decidido esta vez tomarnos la licencia de contárselo como lo vivimos nosotros, Samurais, a un partido que quedará grabado en la historia y en lo más profundo de nuestra memoria, no sólo por la magnitud del rival, sino que también por la forma y la satisfacción de haber llegado en tan poco tiempo a una cima que nadie más que nosotros imaginaba.

En la previa del viaje sabíamos que no iba a ser como algún otro que habíamos realizado, el año pasado el equipo había golpeado fuerte y seguro nos iban a estar esperando con todas las las armas para que eso no vuelva a suceder, los años de experiencia y el tamaño en calidad de los jugadores de Buenos Aires presagiaban la complejidad del cotejo. Sin ánimos de achicarnos, pero con la idea en el inconsciente de que enfrentabamos a un rival superior, Samurais entró al emparrillado. Para cerrar el círculo del contexto y ya dentro del partido, el primero que golpeó fue Patricios, dejando nota de la fuerza y jerarquía en las primeras jugadas.

A lo lejos y desde el otro lado de la frontera se escuchaba “Vamos que esto recién empieza”, un grito que quería alimentar una futura paliza y que también hacia ruido en nuestras cabezas pero que no nos amedrentaba, sino que cada vez que algo así resonaba en ambiente funcionaba como combustible para las próximas jugadas. Y la respuesta no tardó en llegar, nuestra castigada ofensiva entendió con el correr de los minutos como esquivar y sacar provecho a los embates porteños, utilizó una reversible con toda la capacidad de la linea más la magia de Ignacio Colautti para ejecutarla a la perfección y lograr la mejor jugada ofensiva del partido, por cantidad de yarda y resultado. Con el 07-07 nos convenciamos que podíamos jugar de igual a igual y que para eso teníamos que utilizar mucho más que la garra y actitud que nos caracteriza, sino que principalmente teníamos que usar la cabeza.

Decir que el tiempo siguiente fue un partido palo y palo, sería explicar de manera muy pobre lo que sucedió en el campo, sufrimos cada jugada, un mínimo error nos castigaba haciéndonos perder varias yardas, pero siempre encontramos la respuesta en un compañero que nos ponía en partido y no nos permitía agachar cabeza, cada avance era un suspiro hacia la victoria y siempre estuvimos rondando la victoria.

La defensiva dejando cuerpo y alma, tratando de frenar a un tren carguero con la cabeza, pero estos pibes son cabeza dura, eso se los aseguro, tan así que si no fuera por un silbato de un árbitro ansioso quizás ellos mismos nos daban la victoria luego de que Raul Carunchio le arrancó la pelota al rival y enfiló su carrera al end zone, pero hasta contra eso debimos pelear.

El tiempo se acababa y nuestros cuerpos nos avisaban que íbamos a tener varios recuerdos del partido por la noche y el día siguiente, es que los golpes no sólo castigan en el durante, sino que son de asentarse en el después, para que no te olvides el deporte que jugas y de todo lo que dejas en la cancha. En el sideline lo hablamos, y todos coincidimos de que lo mejor que podía pasar es que estos recuerdos que nos presenta nuestro ser, serían deliciosos si nos trajera a la cabeza una gran victoria. A pesar de ser el que mas cerca estuvo para esquivar el over time, la ampliación del partido era inminente, había que definirlo con una ofensiva más para cada equipo. Si, no hay que mentir, no dábamos más, sabíamos que esto podría ser muy largo y eso nos complicaría de cara al resultado, para colmo en el sorteo la pelota se quedaba primero con los de la camiseta de Argentina, lo que terminó generando una obligación más a nuestra ofensiva. Nuestro equipo defensivo sin duda es lo mejor de Samurais, y tenga en claro que pasara lo que pasara en esta serie no nos iba a cambiar esa imagen. Patricios, el tren carguero embistió un par de veces y beneficiado por 15 yardas por una falta nuestra, logró sumar los 7 que por los festejos parecían que hasta le daban el partido. Otro llamado al inconsciente, “¿tanto van a festejar? ¿si todavía no termino?”. Esa es la pregunta que nos proyectaba nuestra cabeza, ellos confiaban, y no era para menos, en su intensa defensiva que nos había castigado todo el partido. Y fuimos a dar la cara, ¿como? De la mejor manera posible, con el sello de la casa, “Pantalla derecha, corre Gonzalo Ortiz, vamos los bloqueos!”, y así fue, uno no sabe que espera el rival, pero después pensando como se dio todo podemos decir que los sorprendimos, que los bloqueos fueron cortos pero por demás de efectivos, que Gonza por algo fue MVP y que si bien todos tuvimos las ganas de fundirnos en un abrazo para festejar que en la primera jugada del over time anotamos, sabíamos que todo eso no era suficiente. Y he aquí el mejor momento del partido, y les tenemos que contar una intimidad. Llegamos al huddle y nos mirábamos sabiendo que si empatabamos esto se estiraría cada vez más. Seguramente alguna vez lo vivieron, eso de mirarse y saber que todos piensan lo mismo, bueno “eso”, pero con 11 personas en un círculo. Llegó el que toma las decisiones y cuando se prestó a cantar la jugada alguien salió al cruce “vamos por 2 por favor! Ganamos o morimos aca” y eso se transformó en un eco, a lo que el que tenía la palabra contestó con gran seguridad, como la que tienen que tener los que están al mando; “tranquilos muchachos vamos con un fake”. Y así planteábamos la ultima jugada del partido, íbamos a vender una patada a los palos, pero en realidad íbamos a correr por izquierda, nada de empatar, si hay una característica que tiene este equipo es que no deja de arriesgarse. Pero esto no terminó acá. Nos seteamos para realizar la jugada y como si supieran, el rival carga la zona izquierda de nuestra ofensiva, las caras en nuestro sideline eran de decepción, claro ellos como el rival no sabían que íbamos por todo, a lo lejos se escucha: “tiempo fuera” y el coach de Patricios se dispone a hacer un ajuste. Otra vez en el huddle reafirmamos las ideas, ” si se paran igual (si cargan la izquierda) cancelamos el fake y llamamos a la ofensiva” , varias sonrisas se despertaron en nuestros rostros, y así fue, misma formación y a pedir minuto de este lado ahora. Los pequeños detalles hacen que la historia te satisfaga cada vez más, el llamado a la ofensiva fue uno de ellos, entraron con las mismas ganas que tenían cuando pusieron un pie en el colectivo para partir a Buenos Aires; y hasta hubo un festejo tímido por la desición. “Corrida por el centro”, esa fueron las palabras, pero lo que codificados nosotros fue totalmente diferente, “vamos mano a mano a golpear y a llevarnos el trofeo a casa”.

Acá sentados al lado de nuestro trofeo les decimos que nunca vamos a olvidar este partido, no creo que haya cuerpo que resista la inmensidad del corazón Samurais, cada uno de nosotros sabe que no todo es ganar o perder, que el valor radica en el “como” y creemos que Samurais se llevó la victoria más valiosa de su historia, una que quedará grabada para siempre en las retinas de esos hermanos que dieron todo uno por el otro. Nos hubiera gustado poder encontrar las palabras para explicarles el orgullo que nos da ser Samurais, pero son de esas cosas inexplicables que hacen de las palabras baratijas y de los sentimientos revoluciones.

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